La Educación en los Medios 10.02.2020 y Fin de Semana

Bibliotecas

 

La Esquina. La información sobre cómo se encuentran las bibliotecas públicas del país alarma y entristece. No son alimentadas con nuevos textos, carecen de electricidad y de internet, en pleno siglo XXI. Esa situación refleja la incompetencia para entender y atender uno de los eslabones estratégicos de la educación. (Crónica)

 

Días Festivos

 

Puentes para la educación, un amor desinteresado. Tiene razón el Presidente cuando señala que los jóvenes poco saben de las fechas de nuestra historia patria, días de descanso obligatorios, según nuestras leyes, y por los que desde 2006 se establecieron los famosos fines de semana largos, con el propósito de evitar los puentes, ganar en productividad y fomentar pequeñas vacaciones en beneficio del turismo. Empero, la educación se mama, aunque los centros de enseñanza juegan o deberían jugar un papel clave en el ámbito formativo. El problema está abajo, desde la educación básica, pero se torna crónico en todos los ámbitos posibles. Los maestros de este país ganan poco y pertenecen a un sindicato en el que sus líderes se reparten millones. Un profesor de una universidad privada lo resumió de la siguiente manera: “Acá no podemos reprobar a los chavos porque, más que alumnos, son clientes”.Eliminar los fines de semana largos no aportará gran cosa a la formación de los estudiantes. Los puentes fomentan el ausentismo laboral y escolar, aunque también son días espléndidos para las acciones clientelares. Habría que tender puentes para la educación y cruzarlos para nutrir el conocimiento. (Frenando Islas, Excélsior)

Educación Básica

 

La renovación de escuelas en la 4T. El pasado miércoles 5 de febrero, en la conferencia matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador acompañado por el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, hablaron sobre los avances del programa La Escuela Es Nuestra. La noticia central fue la conformación de 25 mil 236 comités que recibirán los recursos directamente para las escuelas, con lo que se beneficiarán a un millón ciento cincuenta mil doscientos sesenta y tres estudiantes. Destacaron que estos comités estarán integrados por padres y madres de familia, con la recomendación que sea una mujer la que ocupe la cartera de Tesorera en las mesas directivas electas, con el argumento de que están probadas sus capacidades administrativas y su compromiso en garantizar la transparencia y rendición de cuentas. Finalmente, desde una visión prospectiva, se está llevando a cabo una transformación en la responsabilidad colectiva de los ciudadanos. A diferencia de la cultura corporativista y clientelar que ha dejado profundas huellas en nuestro quehacer cotidiano, la libre actuación y determinación de los beneficiarios sobre los recursos, sin la tutela de la burocracia o cadenas de complicidades, abre paso a la posibilidad de transitar por la enorme puerta de la adultez democrática. (Ulises Lara, Crónica)

 

Educación Superior

 

El acoso sobre la UNAM. Hay agrupaciones de mujeres con discursos de variable radicalidad, desde las que proponen medidas prácticas para apoyar a las jóvenes agredidas hasta aquellas que sostienen que la única solución a la violencia de género es el combate frontal contra los hombres. Un segundo tipo de organizaciones son los comités de representantes que, con diversos nombres, defienden reivindicaciones estudiantiles (salones de clase suficientes, campos deportivos, comedores accesibles, etcétera). En tercer lugar se encuentran grupos de seudoizquierda que promueven una confrontación drástica con las instituciones y sus autoridades, dentro y fuera de la Universidad. Algunos de esos grupos son de corte anarquista y en ocasiones cuentan con preparación física y equipamiento para enfrentarse con cuerpos policiacos. Las autoridades de la UNAM tienen que hilar muy fino en ese enredadísimo panorama interno que, para peor, se complica debido a los intereses externos interesados en soliviantar a la Universidad. El presidente López Obrador ha dicho, a propósito de los paros: “hay mano negra… siempre hay quienes mueven la cuna y hay que lamparearlos para que no anden en los sótanos”. Ahora tiene la obligación de señalar a quiénes se refiere y, desde luego, propiciar la desarticulación de los grupos interesados en alterar a la Universidad —aunque se trate de grupos o personas que forman parte de Morena—. La Universidad no puede ser ajena a las posiciones políticas que se confrontan en la sociedad pero la injerencia para crear conflictos con el propósito de beneficiar o perjudicar a cualquier fuerza política debe ser denunciada y desmontada. La persecución a quienes han dañado o secuestrado instalaciones de la Universidad es responsabilidad de las autoridades federales. El seguimiento a las denuncias por violencia de género, o contra quienes han vejado a profesores y estudiantes, es obligación de las autoridades judiciales de la Ciudad de México y del Estado de México, entre otras entidades. El presidente puede y debe esclarecer y sancionar los manejos de las manos negras, o del color que sean. (Raúl Tejo Delabre. Crónica)

 

Nosotros ya no somos los mismos. erminemos cuanto antes con el asuntito Medina Mora. Y no porque tan deplorable, perverso, vergonzante y criminal asunto no merezca una discusión exhaustiva y, por supuesto, una sentencia rotunda e irrecusable. Lo propongo por razón de fuerza no sólo mayor, sino impostergable: el difícil momento que vive nuestra casa, la UNAM, y que exige todo el interés, inteligencia y participación activa y comprometida de quienes, por encima de muchísimas diferencias, somos la universidad de la nación. (Ortiz Tejeda, La Jornada)

 

Ante violencia en la UNAM exigen reunión de Consejo Universitario. La grave situación provocada por la violencia de género contra nuestras estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es a su vez un problema estructural de las sociedades que, en nuestro país, ha alcanzado en los últimos años un nivel inaceptable. Este asunto ha engendrado una profunda insatisfacción, debido a la incapacidad institucional para enfrentarlo y crear condiciones para su atención, por lo que ha abierto paso a respuestas que impiden avanzar en su superación. La violencia de género es un problema que atañe a toda la comunidad (mujeres y hombres, estudiantes, maestros, investigadores, personal administrativo y autoridades), por lo que no son admisibles decisiones y actuaciones al margen de la misma. Los abajo firmantes, miembros de la comunidad del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, rechazamos comportamientos antidemocráticos y autoritarios que impiden la realización de asambleas democráticas de la comunidad para tomar decisiones frente a un problema que a todas y todos nos atañe. Solicitamos que se convoque a una reunión extraordinaria del Consejo Universitario para enfrentar la grave situación que atraviesa nuestra máxima casa de estudios. Josefina Morales, Monika Meireles, Ana Esther Ceceña, Gunnar Wolf, Daniela Castro-Alquicira, Ana María Aragonés, Violeta Rodríguez, María Victoria Jiménez Sánchez, Marisol Simón, Alfonso Bouzas, Fabio Barbosa, Isaac Nimian Laniado e Hilda Caballero. (El Correo Ilustrado, La Jornada)

 

La volencia en la UNAM. La violencia sexual y de género ha llevado a estudiantes de la UNAM a manifestarse. Hace ya dos meses, alumnas del colectivo feminista y separatista Mujeres Organizadas de la Facultad de Filosofía y Letras, tomaron las instalaciones como protesta. En las semanas recientes, el movimiento se ha expandido y son ya 15 escuelas y facultades en paro de actividades de manera parcial o indenida para exigir que haya acciones más contundentes que frenen las agresiones. Fue hasta mediados de enero que se instaló la primera mesa de diálogo con las autoridades. Las estudiantes que integran los colectivos aseguran que detrás de las tomas de instalaciones no hay “mano negra”. Dicen que quienes señalan intereses ajenos a las causas feministas solo pretenden desacreditarlas. Del otro lado, están las y los estudiantes que quieren volver a clases. Pasan los días y temen perder el semestre. Algunos han intentado recuperar los edicios escolares y otros han optado por tomar clases extramuros. Hablé con algunos de ellos. Entienden que el reto no es menor. La urgencia de frenar las agresiones contra las mujeres es algo que prácticamente todos comparten, pero no coinciden con que la protesta implique dejar de estudiar. “Bloquear la entrada y no dejarnos tomar clases es también violencia.” Me lo dijo una estudiante. Pidió que no difundiera su identidad por temor a ser agredida por quienes integran los colectivos que deenden a las mujeres. Vaya paradoja. (Paola Rojas, El Universal)

 

UNAM: contra toda violencia. Quienes protestan aspiran a modicar el estatuto general de la UNAM, para inscribir la violencia de género como falta muy grave que amerita, inequívocamente, la expulsión de quien la comete. También han reclamado mejores condiciones de seguridad para toda la comunidad que llega, estudia, trabaja y sale de los recintos académicos y exigen, con toda razón, que haya protocolos y cultura de paz en todos los espacios universitarios. También piden mayor presencia, mayor transparencia, mayor diligencia y mayor inuencia en la toma de decisiones sobre estos temas. De hecho, durante las muy recientes campañas por la Rectoría, los tres candidatos coincidieron sin reservas en la necesidad de erradicar toda forma de violencia de la UNAM y el propio Rector Graue ha suscrito ese compromiso una y otra vez. ¿Quién entonces podría estar en desacuerdo con esas demandas? Lo que ha desaado a las autoridades y podría desquiciar el desenlace, es la forma en la que se han enderezado estas protestas: la violencia de las embozadas, la exclusión de cualquier participación masculina y la intransigencia de una deliberación que solo está dispuesta a escuchar la voz propia. Una estrategia de lucha que, sin embargo, no tenía alternativa: o se hacían escuchar a gritos o el vocerío de otros temas las seguiría acallando. Ganada la batalla de la atención, toca establecer la ruta de la distención con dosis equivalentes de talento y paciencia. Si todos están de acuerdo en el fondo, la tarea es llevar ese acuerdo a la práctica. La UNAM es un templo de la esperanza: es sagrada, que nadie se atreva a profanarla  (Mauricio Merino, El Universal)

 

UNAM: saber ganar. Muchas cosas han cambiado desde que comenzó el movimiento de mujeres organizadas en la UNAM. A quienes asegurábamos no haber sido acosadas, nos dieron una buena sacudida y nos hicieron ver cómo la humillación, el desempoderamiento y el acoso se habían convertido en parte de la “normalidad”. Ellas abrieron los ojos a todas, y sí, a todos, porque nadie se imaginaba el nivel de acoso que existía en la UNAM. Como si ésta pudiera ser una isla ajena al machismo y la misoginia de nuestro país. El costo de esta lucha fue altísimo, pero valió la pena. Profesores acusados en vano, comunidades divididas, una Facultad que casi pierde el semestre: la UNAM corrió un riesgo elevadísimo. Pero valió la pena porque este movimiento puede ser histórico: ¿qué falta para que lo sea? Que se den cuenta de que ya ganaron y consoliden logros sentándose a dialogar. (Paulina Rivero, Milenio)

 

UNAM: uno más. La Universidad Nacional Autónoma de México se suma a la enorme lista de problemas que arrastra el país. Matanzas, a lo largo y ancho de la República, desabasto de medicinas y atención médica; una economía que no levanta y un horizonte negro, sin perspectivas de avance. El paro en algunas Escuelas y Preparatorias de la máxima casa de estudios es grave. Empezó en noviembre, con la queja justificada de un sector de alumnas y maestras, por la violencia de género. Lo que empezó por una causa justificada se convirtió en el medio idóneo para quienes buscan desestabilizar a la institución. Entraron los conocidos grupos vandálicos a cometer destrozos a los edificios, amenazas contra los mismos estudiantes y oídos cerrados al diálogo. Se sabe que son mercenarios, al servicio del mejor postor, por lo que, hasta el mismo Presidente habló de “una mano negra detrás del conflicto, que mece la cuna”. Mano negra que quiso evitar la reelección del Rector, Enrique Graue. Radicales que intentan transformar a la universidad en una escuela “patito”, sin autonomía –en primer término- nivel académico y menos, investigación científica. (Catalina Noriega, El Sol de México)

 

¿Es la UNAM una institución nacional? Como la UNAM nos pertenece a todos, cualquiera puede salir y reclamar, sobre todo los más afectados que son los maestros, autoridades, empleados y estudiantes, cuya indiferencia o tibieza asombra. En lugar de que los responsables de la institución soliciten el auxilio de las fuerzas de seguridad interna o externa para garantizar la continuidad de su labor, salen unos representativos a solicitar que unos enmascarados violentos… les entreguen, por favor, su pliego petitorio.Dan a entender que las demandas no son atendidas, pero la verdad es todo lo contrario, gracias a nuevos protocolos que se han diseñado para facilitar que las víctimas denuncien el acoso o el hostigamiento sexual. La propia abogada general ha dicho que el 87% de esas demandas ha sido resuelto y, en esta semana, incluso se creará un organismo autónomo de la rectoría para hacer más expeditos los procesos. (María Hernández, Milenio)

 

Respeto a la UNAM; fuera manos desestabilizadoras.Ricardo Monreal en forma tajante nos señala que le da mucha tristeza lo que sucede en la UNAM, de donde es egresado y ahí mismo da clases de Postgrado y Maestría en la Facultad de Derecho. Recordó que siempre ha insistido en que se permita a la Máxima Casa de Estudios cumpla con su función de impartir y formar a los futuros profesionistas de México. “Nadie tiene derecho a meterle mano a la UNAM; nadie que no sean los propios universitarios y las autoridades que se eligieron por la vía formal. Ojalá y todo se resuelva por la vía del diálogo y que esas manos que intentan desestabilizar salgan y sean denunciados”, señaló al negar que su compañero de partido, el senador Martí Batres, esté detrás de ese movimiento. Sin embargo, Pablo Gómez dirigente distinguido de Morena y diputado federal si ve que l extrema derecha está detrás de ese movimiento que tiene secuestradas 16 escuelas y Facultades, aunque otros ven mano negra de algunos líderes del partido en el poder. (Ubaldo Díaz, La Razón)

 

Docentes, contra abuso de poder en la UAM. Los abajo firmantes expresamos nuestra preocupación por la integridad física del compañero Edur Velasco Arregui.mEl 5 de febrero, Edur comenzó una huelga de hambre para exigir la democratización de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el fin de los privilegios desmedidos de las autoridades, así como por el respeto de los derechos laborales de trabajadores de la universidad; una política de mejora salarial efectiva y el cumplimiento de los acuerdos bilaterales con que terminó la huelga universitaria de 2019. Mañana se entregará un escrito ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), en la que se solicitarán medidas cautelares con miras a asegurar la integridad física y seguridad de Edur Velasco, ante las posibles represalias de las autoridades universitarias, de cara al traslado del campamento a las instalaciones de la unidad Azcapotzalco. Requerimos la presencia de la presidenta de la CNDH, María del Rosario Piedra Ibarra, para recibir personalmente la solicitud. Grupo Salud y Conciencia, Frente de Trabajadores por el Derecho a la Salud y la Seguridad social, Yara María Álvarez R., Daniel Sandoval Cervantes, Enrique Gallegos, Selene Laguna, Blanca Estela Melgarito Rocha y 49 firmas más. (El Correo Ilustrado, La Jornada)

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *