La Educación en los Medios 19.02.2020

Educación Superior

 

Tienen razón: la UNAM y la violencia de género. Durante los últimos meses han circulado comunicados, boletines, correos, hilos twitteros, mensajes electrónicos de grupos, estudiantes, profesores y directivos de la UNAM que tienen como eje las denuncias y las acciones que han emprendido colectivos –sobre todo pero no solo– de mujeres en contra de la violencia de género. He leído cuánto he podido. Hay uno cuya conclusión me conmovió de particular manera: “Aunque no reconozcan la dignidad de nuestra lucha y nos llamen criminales, e incluso aseguren que tenemos intereses egoístas y oscuros, o digan que no somos estudiantes. Nosotras y nosotrxs trabajamos desde el amor, reconocemos nuestra digna rabia, nos organizamos y decimos YA BASTA”. Está firmado por colectivas, asambleas, y mujeres y estudiantes organizadas bajo diversas denominaciones. (Pedro Salazar, El Financiero)

 

En defensa de la UNAM. Nadie en su sano juicio debería oponerse a que se terminen las prácticas de acoso, hostigamiento y cualquier otra conducta que genere violencia y sea un inhibidor para que las estudiantes y todas las mujeres de la comunidad universitaria puedan desarrollar en cabal libertad y tranquilidad sus actividades dentro de la máxima casa de estudios. El problema es que, desde que se empezaron a mezclar y confundir demandas con responsables, se han vuelto en extremo complejos los conflictos y difíciles las soluciones. Así, por ejemplo, un ambiente libre de acoso y discriminación dentro de los planteles de la UNAM es responsabilidad de las autoridades y de su comunidad. (Horacio Vives, La Razón)

 

Evaluación

 

Aprendizaje y evidencia para el futuro. Las evaluaciones del aprendizaje sirven para contar con evidencia como base de las decisiones para garantizar el derecho a aprender de cada niña, niño y joven. Las evaluaciones incluyen, pero no se reducen a pruebas, promedios, puntajes o indicadores únicos. La evaluación debe garantizar y verificar las trayectorias para reforzarlas, además de incluir a todas las pequeñas poblaciones vulnerables que no entran en los constructos estadísticos. Desde las primeras evaluaciones del aprendizaje, hasta la aplicación de PLANEA Escuelas en junio 2019, existe una tendencia sostenida donde aproximadamente 6 de cada 10 estudiantes en México no logran hacer operaciones básicas (suma, resta, multiplicación y división) con números naturales. Si bien hay mucho camino por avanzar, ¿qué podemos hacer para mejorar el aprendizaje? Van algunas ideas. Las autoridades educativas deben impulsar la continuidad de políticas y prácticas que promuevan y potencien el desarrollo integral de cada estudiante. Es necesario romper la inercia de visiones y decisiones de corto plazo con base en ocurrencias. Sin un diagnóstico escolar de barreras para el aprendizaje y la participación de cada estudiante, no tendremos elementos que permitan cambiar realidades y solo quedarán las buenas intenciones del discurso transformador. (Carlos González, El Heraldo de México)

 

Libros de Texto

 

Estado educador y libros de texto. Hoy, alejados ya de aquellas diatribas —parece que las facciones del SNTE son las principales beneficiarias del Estado educador—, la SEP da un salto: la digitalización de los libros de texto gratuitos. Es un paso importante, hay que reconocerlo (Carlos Ornelas, Excélsior)

 

Violencia

 

La Escuela Factor de Cambio. La violencia parece ser un estigma de la niñez mexicana, una marca casi indeleble muy difícil de borrar y que rodea a los menores de edad mientras van creciendo y formando su personalidad y criterio. En muchas zonas, los infantes se están desarrollando en un círculo de violencia que se alimenta a sí mismo y que les es muy difícil romper o salir. Y aquí entran lo mismo los casos de bullying que las escenas de violencia intrafamiliar que contemplan en casa o los abusos cometidos contra ellos por personas mayores. Hoy se ha perdido mucha de la tranquilidad que antes permitía que los padres mandaran a sus hijos a jugar a la calle con la conanza de que podían regresar sanos y salvos, y tal vez exhaustos pero felices. Entonces, decir que la escuela debe convertirse en el epicentro de la educación antiviolencia, y aunque suene a obviedad o muy sencillo de realizar, no funciona así; por el contrario, es muy difícil de implementar y requiere muchísima planeación y trabajo de campo. En el tema de una educación de los niños libre de violencia, hay que dejar ya la retórica y pasar a las acciones concretas hacia un ambiente educativo más sano. (Editorial, El Universal)

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