La Educación en los Medios 25.02.2020

Becas

 

Las becas a estudiantes: ¿derecho constitucional?. Nos enteramos por voz de Mario Delgado, líder de Morena en la Cámara de Diputados, que esa cámara se propone aprobar en un plazo corto una reforma al artículo 4º de la Constitución para consignar en ella, como derecho social fundamental, los programas de becas a estudiantes tal y como hasta hoy han existido. Es preocupante esta iniciativa, porque esos programas apenas tienen un año de existencia y hasta ahora no se ha evaluado su verdadero impacto sobre la permanencia de los alumnos en la escuela y sobre el aprendizaje. Especialmente suscita dudas el programa de becas a alumnos de educación media superior dado que es un programa de beca universal —es decir, que se otorga a todos los alumnos—, que carece de precedentes en el país y vulnera el principio de equidad —que no equivale a igualdad— el cual postula no dar a todos lo mismo, sino dar más a quienes más lo necesitan y menos a los que menos necesitan. (Gilberto Guevera Niebla, Crónica)

 

Educación Superior

 

Hacia una UNAM democrática (el nuevo paladín) Más allá de que el diputado y su Morena no parecen entender ni qué es ni cómo funciona el Consejo Universitario, intriga que la “iniciativa” ocurriese en un momento en el que la UNAM se encuentra bajo asedio de las nunca sucientemente oscuras fuerzas oscuras (cualquier fuerza que cierra un aula es oscurantista). Continúan una vieja tradición alevosa: desde hace décadas, líderes estudiantiles ultras, líderes del STUNAM y partidos de “izquierda” lanzan la cansina proclama: la UNAM es autoritaria (porque tiene exámenes de ingreso) y antidemocrática (porque no se elige al rector por voto directo). Es un embate cíclico. El previo fue en 2015, cuando John Ackerman, hoy Secretario de Adulación Pública, fundó al grupo “Democracia UNAM” que, con estudiantes y trabajadores, bajo la consigna “La batalla por la UNAM”, se movilizó “para exigir un proceso transparente y democrático en la selección del nuevo rector”. No democratizar a la UNAM, advirtió el hoy popular animador de TV, traería como consecuencia que Peña Nieto acabase “con la autonomía y la independencia de la UNAM” poniendo un candidato al que Ackerman acusó de ser “el principal arquitecto del vergonzoso y criminal entreguismo del actual gobierno a los intereses de Washington en materia de migración.” (Guillermo Sheridan, El Universal)

 

UNAM, un gramo de historia. Como si la UNAM no existiera, como si su comunidad estuviera pintada, un diputado de Morena presentó una iniciativa de reforma a la Ley Orgánica para que el rector y los directores de facultades, escuelas e institutos fueran electos por profesores, estudiantes y trabajadores. La triste experiencia de los años setenta en distintas universidades, al parecer, fue olvidada. No obstante, la contundente respuesta del rector Enrique Graue frenó, por lo pronto, el ensayo de “madruguete”. Expresó su “rechazo absoluto a ese intento de intromisión en la vida universitaria”, dijo que “esta iniciativa se suma a otras… en lo que parece constituir una escalada contra la autonomía”, e interpretó esa propuesta “como un intento de desestabilizar la vida universitaria”. Una tentativa por exacerbar la delicada situación por la que atraviesa la UNAM. Autonomía y gobierno universitario son temas que tienen una larga historia. Aquí solo un esbozo como ayuda de memoria, porque la memoria debería ser un dique contra ocurrencias de todo tipo. (José Woldembreg, El Universal)

 

Universidades defienden autonomía. Más de 20 universidades públicas del país se unieron ayer para exigir a los diputados del Congreso de Puebla que desistan de su intención de designar un órgano interno de control en la Benemérita Universidad Autónoma de aquel estado. Al reclamo de la institución poblana se sumaron la UNAM, la UAM y las universidades autónomas de estados como Nuevo León, Nayarit, Aguascalientes, Colima, Guanajuato y Baja California Sur. Lo anterior, señalaron, porque la iniciativa violenta el principio constitucional de autonomía. No más “Presidente amigo” ni “Presidente compadre” (Confidencial, El Financiero)

 

Cultura de paz desde la educación superior. El 17 de febrero se realizó en la sede de la ANUIES, la presentación de la propuesta del Plan Integral de Cultura de Paz desde las Instituciones de Educación Superior, que además de abonar al tema de la paz, contiene medidas para la prevención de adicciones y busca contribuir al desarrollo de los jóvenes en los ámbitos escolares y sociales. Esta propuesta es el resultado del trabajo de los académicos y especialistas de las instituciones asociadas, misma que será sometida a consideración del Consejo Nacional de la ANUIES el próximo mes de marzo. Entre las principales acciones destaca la gura de Agentes de paz conformados por universitarios y ciudadanos, a n de fortalecer el tejido social en su entorno. De igual manera, se propone establecer Centros de Atención Especializada para delinear programas de paz con estudiantes; la apertura de Clubes por la paz, la implementación de proyectos de salud y bienestar con medidas de prevención de uso de drogas y la oferta de cursos, talleres y materiales relacionados con las adicciones. (Jaime Valls, El Universal)

 

Universidades, la pelota está en su cancha.. Las universidades requieren de una revisión a fondo no sólo por la necesidad sistemática de estar bajo constante atención, sino también porque estamos frente a cambios que obligan a revisar su papel, su relación con la sociedad y su proceso de enseñanza-aprendizaje. La clave está en cómo hacerlo y bajo qué bases. No tiene sentido lanzar ocurrencias en medio de escenarios como por el que están pasando algunas universidades, particularmente la UNAM y el IPN. Si no se considera a las instituciones como centro de transformación y eje para la gobernabilidad y la creación de políticas públicas, muchos problemas seguirán enquistados por más que algunos programas sociales estén dando resultado; la pregunta es por cuánto tiempo se podrán sostener. El proyecto de nuevas universidades no va a resolver el problema de fondo. Podrá atemperar la demanda de inscripciones, pero no va a colocar a estas universidades como parte del proceso de transformación que se pretende. Las universidades públicas no requieren de salvadores desde el púlpito legislativo. Les urge apoyo y desarrollar debates internos que les permitan, en el marco de sus autonomías, responder al tiempo que vivimos y a las exigencias del país. (Javier Solórzano, La Razón)

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